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jueves, 7 de agosto de 2014

EL VERDADERO MAESTRO

Un joven que buscaba un Maestro capaz de encauzarle por el camino de la santidad llegó a un ashram presidido por un guru que a pesar de gozar de una gran fama de santidad, era un farsante. Pero el alumno no lo sabía.
Antes de aceptarte como discípulo, dijo el guru, debo probar tu obediencia. Por este “ashram” fluye un río plagado de cocodrilos. Deseo que lo cruces a nado.
La fe del joven discípulo era tan grande que hizo exactamente lo que se le pedía: se dirigió al río y se introdujo en él gritando: Alabado sea el poder de mi guru, dijo el alumno y  ante el asombro del Maestro, el joven cruzó a nado hasta la otra orilla y regresó del mismo modo, sin sufrir el más mínimo daño.
Aquello convenció al guru de que era aún más santo de lo que había imaginado, de modo que decidió hacer a todos sus discípulos una demostración de su poder que acrecentara su fama de santidad. Se metió en el río gritando: «Alabado sea yo! ¡Alabado sea yo! y al instante llegaron los cocodrilos y lo devoraron.

AUTOR: ANONIMO

lunes, 7 de julio de 2014

NADIE DIJO QUE SERÍA FACIL

Varios de los discípulos dejaron a su  Maestro para ir con otro instructor espiritual que enseñaba técnicas sumamente apetitosas para el desarrollo interior.
Los que permanecieron con el Maestro  no entendían del todo la deserción de sus compañeros y  entonces le preguntaron  qué había pasado.
El Maestro tranquilamente les contestó:
Acaso el hombre bien intencionado reparta golosinas entre sus semejantes, pero el buen médico solo da medicinas curativas, sin importarle que los enfermos las encuentren dulces o amargas. Lo que realmente importa es la sanación.
Nadie dijo que sería fácil.

AUTOR: ANONIMO

viernes, 2 de mayo de 2014

REGALA FELICIDAD

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba.
Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos. Cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas maravillosas que podía ver desde la ventana.
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior.  
La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes arboles adornaban el paisaje y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. 
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras. Pasaron días y semanas.
Una mañana la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto placidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama y se encontró con una pared blanca.
El hombre preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó: "Quizás sólo quería animarle a usted".
Moraleja: Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble. Si quieres sentirte rico, sólo cuenta todas las cosas que tienes y que el dinero no puede comprar y recuerda que estas vivo y en el presente.

FUENTE: Anónimo

domingo, 7 de octubre de 2012

NADA ES PARA SIEMPRE

Nada es para siempre, todo cambia. Esto es así porque la energía se transforma. Nada ni nadie es estático y quieto, todo está en movimiento. 
Nosotros también. 
Las personas cambian, nunca son las mismas están continuamente modificando sus pensamientos y sentimientos,  por ende, tampoco el cuerpo físico escapa a este proceso por lo que se renueva cambiando las células que conforman sus órganos biológicos que le dan vida.
Nuestros cuerpos físico, mental y emocional están cambiando ahora. Ya no somos los mismos de ayer, ni seremos los mismos mañana. La vida es el eterno cambio.
¿Que energía deseas manifestar ahora? Todo depende del pensamiento que tengas en el presente.  Solo en el presente puedes cambiar algo.  El pasado ya fué y el futuro no es.
Piensa y siente en el presente ahí está el misterio de todo lo que deseas manifestar en tu mundo físico.

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